Antes de que quede muy atrás el año 2014, conviene recordar y reconocer aún más la figura de quien ha sido en 2014 el galardonado con el premio Nobel de Economía, el francés Jean Tirole, sin duda uno de los grandes economistas de nuestra época y un científico y hombre excepcional.

Jean Tirole nació en la ciudad de Troyes en 1953. Su formación universitaria inicial fue como ingeniero, graduándose por la famosa escuela de ingeniería de Paría École Polytechnique en 1976. Tras obtener un primer doctorado en matemáticas por la Universidad de París IX en 1978, en 1981 obtuvo su segundo Doctorado (Ph D en el término anglosajón) en Economía en el prestigioso MIT (Massachusetts Institute of Technology) en Cambridge, Massachusetts, EEUU.

El Premio Nobel ha distinguido las contribuciones de Jean Tirole al análisis de la regulación económica, es decir, el análisis de las leyes y reglas sobre las que operan o deberían operar las empresas que funcionan como un monopolio u oligopolio natural. Hay ciertos sectores en la economía en los que consideraciones tecnológicas conllevan un gran tamaño de las plantas productivas. El ejemplo más claro es la producción de electricidad, en el que las plantas nucleares o termo-eléctricas requieren enormes inversiones dados los altos costes fijos de las infraestructuras. En estos sectores, el tamaño del Mercado, en relación al de la planta media de producción, resulta demasiado reducido para albergar una multitud de empresas oferentes del producto (electricidad en el caso del ejemplo anterior).

Mercado de competencia perfecta

Funcionamiento del mercado de competencia perfecta

En estos mercados, la imposibilidad de que proliferen multitud de empresas oferentes implica que las condiciones de la competencia perfecta (esto es, que cada oferente no pueda afectar por sí y de forma significativa el precio de equilibrio) no se den. La estructura de mercado que impera por tanto es un oligopolio o, en el caso extremo, si hubiera una sola empresa oferente, un monopolio. En ausencia de condicionantes por parte del sector público, las empresas oligopolistas utilizarían su poder de mercado para influenciar los precios a su favor, cargando típicamente precios abusivos a los consumidores. El papel del sector público en estos mercados es tratar de mitigar estos incentivos e identificar precios o tasas que mejoren la asignación (imperfecta) que haría el mercado libre.

Los análisis de Jean Tirole ilustran las enormes dificultades de resolver este problema, en particular dado que el sector público, el regulador, al intervenir en el Mercado lo hace usualmente desde una posición de relativa desinformación. El regulador sabe menos de los costes reales de la producción de electricidad que las empresas productoras. Esto significa por ejemplo que si el regulador quisiera imponer precios regulados que igualan el coste marginal de la producción (inspirado en el principio de que en un mercado competitivo y eficiente el precio de Mercado se iguala al coste marginal de producir) se puede encontrar desorientado al no conocer con precisión la curva de costes marginales de los productores. Adicionalmente, incluso si el regulador conociera dicha curva, tendría que tener en cuenta la necesidad de que la empresa tendría que recobrar sus costes fijos, ya que de lo contrario ninguna empresa querría entrar e invertir en el sector en primer lugar.

En esta constelación, los trabajos de Jean Tirole plantean un programa de investigación tremendamente complejo y ambicioso: Cómo debe el regulador diseñar sus instrumentos regulatorios, que típicamente son: a) precios administrativos del productor; b) tasas correctoras aplicadas al precio de mercado; c) transferencias (en forma de subsidios o impuestos la empresa regulada); d) costes de la licencia para poder operar en el Mercado etc.) para obtener los mejores resultados posibles desde el punto de vista del bienestar económico, y teniendo en cuenta su propia posición de desventaja informativa con respecto a los productores (esto es, el hecho de que tiene menos información que los productores los parámetros básicos del mercado). Jean Tirole responde a esta “macro-pregunta” a través de, literalmente, cientos de artículos científicos de gran calidad y de perfecta factura técnica y matemática.

Jean Jacques Laffont (1947-2004)

Jean Jacques Laffont (1947-2004)

Un aspecto importante de la producción científica de Jean Tirole, y que subraya su gran honestidad intelectual y calidad humana es su preocupación por dar reconocimiento y pábulo al que fue su gran co-autor en este extenso y ambicioso programa de investigación científica: Jean-Jacques Laffont.

Laffont fue otro gran economista francés, algo mayor que Tirole, pero que desgraciadamente desapareció prematuramente, en el mejor momento de su productividad científica. Jean Tirole se tomó muy a conciencia el recordar y reconocer la importancia de las aportaciones de Laffont y quizá por esa misma razón (para honrar en su ausencia a la figura de Laffont) el comité del premio Nobel distinguió a Tirole en solitario, volviendo a una tradición de premios unipersonales que había abandonado muchos años atrás, cuando dio los primeros galardones en Economía a las grandes figuras históricas aun vivas del pensamiento económico, como Samuelsom, Friedman, Coates y otros.

Pero aparte de la economía de la regulación, que le valió el premio Nobel, Jean Tirole ha hecho contribuciones a prácticamente todos los campos de la teoría económica. En los años 80 revolucionó el campo de la Organización Industrial al aplicar la nueva economía de la Teoría de Juegos y la Economía de Contratos al análisis de las estructura de Mercado. Jean hizo contribuciones seminales a la Economía Financiera con su análisis de las burbujas financieras, al demostrar que eran posibles (aunque usualmente breves en el tiempo) incluso en mercados eficientes. Tirole con otros economistas notables como Bengt Homstrom (también laureado con el Nobel) y Philippe Aghion (hoy profesor en Harvard) hizo aportaciones a la llamada Teoría de la Implementación (el uso de contratos para inducir resultados específicos en entorrnos de mercado). Con el economista Patrick Bolton, entre otros, revolucionó el campo de las finanzas corporativas y la teoría de las organizaciones, por ejemplo al formalizar teóricamente el difuso concepto de “autoridad”. Más recientemente, Jean Tirole ha hecho grandes avances en intentar aunar disciplinas relacionadas pero dispares como son la economía y la psicología.

En conjunto, el comité del Premio Nobel hizo un gran servicio al distinguir y reconocer la figura de Jean Tirole. Su obra es inmensa y profunda y merece la pena saber de ella en la medida posible para cada uno.

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