Dos ámbitos aparentemente muy diferentes como son la Economía y la Educación, han entrado en una crisis muy similar: ninguno de los dos es capaz de dar respuestas satisfactorias a los retos que nos plantea nuestro recién iniciado siglo XXI. Y en los dos aparecen constantemente dos palabras mágicas que parecen ser la respuesta a esos retos: motivación y creatividad, las dos íntimamente ligadas.

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